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Ivan Cortes professionals studied acting at the University Center Theater, UNAM He has worked in film, theater and television in various projects with some of the most important directors in Mexico. Ariel Award nominee granted by the Mexican Academy of Motion Picture Arts and Sciences in 2010 by Backyard. With his project: "The Structure of spontaneity" was awarded the scholarship stage creators in Specialty: Actors Film and Video 2011-2012 issued by the FONCA in Mexico. In 2012 he was part of the Talent Campus Guadalajara FICG, as one of the emerging talents in the region of Mexico, Central America and the Caribbean. "The Eye of CreAcción" born during this stage research process.

sábado, 9 de junio de 2012

John Cassavetes: reformulando al cine





Director, Actor, Guionista. Estados Unidos


" Nunca diré que lo que hago es entretenimiento. Es investigación, exploración. Es hacerse una pregunta tras otra: ¿cuánto eres capaz de sentir?, ¿cuánto sabes?, ¿eres consciente de tal cosa?, ¿puedes manejar tal otra? Una buena película te planteará interrogantes que nadie te ha planteado antes, sobre cada día de tu vida (...) Una película es una investigación sobre la vida, sobre lo que somos (...) Me gusta ver cómo la gente se engaña a sí misma, no cómo engañan a otros. Mi cine hace perder a los personajes sus ilusiones, romper sus defensas. Hace que se descubran a sí mismos".  


En este proceso de investigación  uno de los puntos clave,  es reconocer a todas aquéllas personas que han contribuido a desarrollar a la Improvisación no solo como técnica, sino como una herramienta que ayude a un actor al momento de trabajar en un set,  Jonh Cassavetes (1929 – 1989)  es una de esas figuras que aparecen y que además  son emblemáticas dadas sus aportaciones dentro de la cinematografía mundial. Su nombre remite a un ser que realizo las películas que quería, al margen del star system estadounidense; su presencia  (sinónimo de cine independiente en su país)  marco una manera “diferente” al momento de contar  historias. Formado en la Academia  Americana de Artes Dramáticas de Nueva York, su sólida formación le permitió experimentar  y mezclar áreas  de su vida profesional,  tales como la actuación, la docencia y la dirección.

Fue al momento de dar clases de interpretación que surge su primer film: Shadows (1959), una cinta que nace a partir de ejercicios de improvisación con sus alumnos. Uno de los méritos de esta película es el haber retratado los conflictos de “personajes cotidianos” con un realismo sorprendente; además de ser una película alejada de los cánones de producción de la época al ser rodada en un apartamento con muy bajo presupuesto.

A partir de ese momento, Cassavetes incorpora elementos de su visión personal a la historia de la cinematografía; al fundar la New American Cinema Group (junto con cineastas de la talla de Robert Altman, Maya Dere y Andy Warhol, entre otros), en este grupo se desarrollaron ciertos principios que bien podrían retomarse en nuestros tiempos, tales como: la libertad para definir temáticas entendiendo al cine como una expresión personal indivisible; la independencia en la manera de realizar, financiar y distribuir un film lejos de toda censura, del control de los estudios en pos de una mercadotecnia o la integración de un fondo a partir de las ganancias de sus obras para ayudar  a sus miembros a terminar sus películas, son algunos de los puntos declarados por esta asociación en una franca y abierta postura ética frente a sus problemáticas.

 "Como artista siento que debemos intentar cosas diferentes –pero sobre todo tenemos que atrevernos a fracasar. En los films uno puede fracasar porque no tiene talento, o porque es demasiado humilde o porque le falta ferocidad. Los que consiguen hacer algo no son los que se paran a un costado y piden permiso sino los que se sumergen en las cosas. Lo único que puede hacer un joven cineasta es conseguir dinero y filmar. Sea como sea". 


Se ha dicho que Cassavetes era un maestro de la improvisación, que sus guiones no tenían un papel relevante a la hora de la puesta en escena. Aunado al aire “naturalista” que los actores dotaban a sus interpretaciones en sus películas, ayudo a fortalecer el mito de que sus cintas eran improvisadas en su totalidad. Sin embargo – a excepción de Shadows- , todas contaban con un guión. Sobre su manera de trabajar se dice que invitaba a los actores a su casa, todos se sentaban y leían el guión, unas tres o cuatro veces. Sin actuar, sólo lo leían en voz alta. En el proceso, el elenco podía o no cambiar. Cuando ya quedaba fijo, nuevamente los convocaba -a los actores- y comenzaba el ensayo del texto completo, actuando las escenas, sin cámara, a lo largo de 3 o 4 semanas.

En realidad –como se ve-, la relación entre ambas instancias era mucho más compleja que la simple libertad total que supuestamente podían disponer los actores en su set, habían lineamientos muy claros en su forma de construir la ficción , La manera en que trabajaba con ellos se basaba si en improvisar (partiendo de un estudio previo) pues lo que él pretendía era una búsqueda  de la autenticidad, alcanzar ese “instante” donde emerge la verdad oculta; para ello no dudaba en modificar preceptos o líneas de diálogo en el guión, si estos cambios facilitaban el acceso al objetivo final, a ese punto desde donde le interesaba mirar las historias, apostando por un cine con menos películas rosas y  más cintas del color de la sangre. 



Los aportes de los actores -que podían y debían surgir a partir de su improvisación-, siempre estaban acotados en límites perfectamente definidos en el guión original. El hecho que este último pudiera ser “corregido y mejorado” a partir de esos cambios, no significaba que dejara de existir, más bien era una manera de ir ajustando la precisión del guión en el desarrollo de la puesta en escena, esto permitía no perder nunca el rumbo previamente establecido por él como director. En esa dirección, a su vez, Cassavetes no dudaba en manipular a sus actores (hay anécdotas de que siempre lo hacía y de múltiples maneras), si con ello lograba un mayor grado de autenticidad, de verdad en su interpretación.

Hay quién dice que, Cassavetes nunca filmó historias propiamente dichas, sino estados de ánimo, filmaba pedazos de vida. Su cine es un cine de atmósferas, de personajes enfrentados a su propia autocomplacencia que fluyen en torno a lo que son y lo que imaginan ser, se debaten entre el presente y el futuro. Su cine busca captar el alma y los sentimientos de sus personajes tratando de descifrar las claves de sus relaciones, como bien lo dice: “necesito que los personajes analicen en serio qué es el amor, que lo maten, que lo destruyan, que se hagan daño”.

Algunos críticos y especialistas definen a Cassavetes como una fuente permanente de inspiración para directores noveles o de reconocida calidad, tales como los norteamericanos Woody Allen, Martin Scorsese y Jim Jarmusch, los europeos Jacques Rivette y Nanni Moretti, hasta llegar al japonés Takeshi Kitano, entre muchos otros.

Su filmografía suma alrededor de 70 titulos como director, actor y guionista en su pais.Sin duda, con sus aportaciones logró una bocanada de aire fresco en el acartonado y simplista mundo de Hollywood.



 Ciudad de México, 9 de Junio 2012.



sábado, 2 de junio de 2012

Notas sobre México y su realidad






 
 El tiempo durante el año ha pasado rápidamente, se me ha escurrido entre las manos y sin darme cuenta estamos a la mitad del proyecto.  Antes de continuar con la narración, me es importante hablar sobre ciertos temas ocurridos en mi país, que me parece  vital y trascendente compartirlos con ustedes; desde mi punto de vista como actor, ciudadano y creador.

Como muchos saben, México atraviesa por un momento delicado e interesante en estos tiempos; delicado debido a varios factores: rezago en la educación, altos índices de corrupción y falta de credibilidad en las instituciones públicas, una guerra declarada por el estado contra grupos criminales que ha desatado una ola de violencia en todo el país, desempleo y una constante violación a nuestros derechos humanos para los que conformamos ésta sociedad.

Interesantes son los tiempos, porque este año decidimos en las urnas el futuro político de nuestro país, más allá de acentuar la responsabilidad qué como ciudadanos tenemos frente al panorama existente, es un compromiso ejercer un voto libre e informado;  doblemente interesante es reconocer y aplaudir la organización ciudadana propuesta por jóvenes universitarios que a partir de un suceso de manipulación mediática, se unieron para exigir una conducta ética por parte de los actores en esta historia, su rebeldía ha crecido hasta convertirse en un movimiento apartidista que apela al razonamiento, a la apertura en el dialogo y a la reflexión. 
 
El movimiento #Yo Soy 132, habla del respeto a la libertad de elegir, respeto a la libre expresión. Por eso me parece importante y urgente hablar sobre esto en este espacio. La creación versa sobre eso, sobre el libre albedrío, como creadores a cada momento tenemos que estar decidiendo: si el personaje va hacía tal o cuál punto, sobre si la cámara va en tal ángulo, sobre el tipo de historias que queremos contar. Ser parte de la generación que decide, que sale a las calles para mostrar sus puntos de vista, que tiene la capacidad de organizarse y que construye la libertad frente a un sistema viciado por intereses, me llena de un orgullo enorme. Me es importante compartir lo anterior en este periodo de mi país ya que como bien cita Jesusa Rodríguez (una de las grandes creadoras del cabaret en México) “Hay momentos en que si no tomas una postura estás trabajando para la corrupción y la impunidad” (Diario, La Jornada, 2 Junio 2012) Y yo trabajo para reconstruir mi país de una manera distinta, si son tiempos de tomar posturas, mi definición es que #yosoy132.

Y ya que hablamos sobre posturas,  la realidad que se vive en el cine mexicano es un buen ejemplo para hablar sobre los contrastes que padecemos como país. Mientras en el Festival Internacional de Cine en Cannes realizadores mexicanos como Carlos Reygadas  y Michel Franco  obtuvieron los más grandes reconocimientos con sus obras Post Tenebras Lux , 2012  (Mejor Director) y Después de Lucía, 2012 (Una Cierta Mirada) respectivamente -estamos a la espera de ver como son tratadas estas cintas por los exhibidores mexicanos- esta semana una decena de películas son aspirantes a una estatuilla de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas que entrega sus reconocimientos a lo que consideran lo más destacado del cine mexicano, en una ceremonia precedida por los problemas, la falta de recursos económicos y la nula posibilidad de ver el trabajo de los nominados. Estoy hablando de la 54 Entrega del Premio Ariel.



 


Cintas como Victorio (Alex Noppel, Armando Croda, 2008), Martha (Marcelino Islas, 2010) o Verano de Goliat (Nicolás Pereda, 2010), no han podido encontrar la manera de ser apreciadas por el público; películas como Días de Gracia (Everardo Gout, 2012), Miss Bala (Gerardo Naranjo, 2011) han tenido que sortear grandes problemas con la exhibición en nuestro país y al parecer las únicas cintas que llegan precedidas por haber sido exhibidas de manera “exitosa” son Presunto Culpable (Roberto Hernández, Geoffrey Smith,2008) y Pastorela (Emilio Portes, 2011).Realidades distintas y complementarias, que si bien no definen a una industria, si muestran datos duros para analizar los hechos. El valor de una cinta obviamente no depende del número de personas que la vean, -al final cada obra tiene su público-,  pero me parece importante enfocar esfuerzos para hacer accesibles estas películas fuera de los circuitos convencionales de exhibición, es hora de buscar como los universitarios los canales para mostrar la libertad y diversidad con que cuenta nuestro cine. Es hora también para nosotros de definir las maneras en que nos acercamos al público, si seguimos implorando tiempo en pantalla o tomamos nuevas estrategías.

 

Al público quiero compartirles los siguiente: es importante voltear a mirar nuestra cinematografía, no como un deber sino como la posibilidad que tenemos para reafirmar nuestra identidad como sociedad, porque el cine es también un signo de unión, de diversidad y de expresión de los pueblos, por eso algunos hacemos cine, porque nos importa defender nuestra voz como país en una realidad cada vez más globalizadora. El mejor reconocimiento que le podemos dar a quienes dedican su vida a fortalecer al cine es viendo los trabajos, acérquese y seguramente algo entre todas las propuestas será de su agrado, si algo empieza a tener nuestro cine –aunque algunos opinen lo contrario- es diversidad de contenidos, exija ver su cine, su teatro, su arte, sigamos pues construyendo nuestra identidad.


 



 



















Y como ya me extendí y mi intención no es cansarlos, los dejo con la duda sobre qué es lo que ha estado ocurriendo con mi proyecto. Antes de despedirme, quiero dar las gracias a quienes han seguido las publicaciones, especialmente a todos nuestros lectores internacionales y a todos aquellos que nos han ayudado con la difusión de los contenidos, muchas gracias por ser parte de El ojo de la Creacción. Hasta la próxima...




Ciudad de México, 2 de Junio 2012






sábado, 26 de mayo de 2012

Eileen Yañez: los personajes y sus sensaciones



Actriz, Ciudad de México


Eileen Yañez se prepara para nuevos proyectos en cine.
Cuando se esta frente a Eileen Yañez, lo primero en lo que uno puede perderse es en la profundidad y melancolía de su mirada; poseedora de unos  hermosos ojos, es capaz de captar las miradas de los demás sin hacer nada, su sola presencia emana una curiosidad por saber  quién  es ella. Seguramente los que nos miran, no saben que estoy frente a una de las más respetadas actrices de nuestra cinematografía, prueba de ello son los reconocimientos otorgados por la Academia Mexicana de Cine a su trabajo: el Ariel como Mejor Actriz en Coactuación Femenina por Desierto Adentro (Rodrigo Plá en 2009) y su más reciente nominación en la misma categoría por Días de Gracia (Everardo Gout, 2012). La cita fue una mañana de Mayo para conversar sobre su trabajo; distante del lugar común donde muchos actores desarrollan su quehacer, Eileen nos abrió como pocas veces las puertas de su intimidad, esa que le permite seguir construyendo su verdad desde su gran sensibilidad y corazón.


¿Cómo es tu acercamiento a la actuación?

Tuve una educación muy abierta desde el kínder. Mi infancia estuvo ligada a las artes, estudie música, danza y teatro. Luego entre al Cedart en la secundaria y continué estudiando danza, de hecho hice un año y baile profesionalmente, sin embargo, descubrí que no me gustaba pagar el precio de ser bailarina, me iba a matar del estrés.
Entonces tome la decisión de dedicarme a la actuación, busque opciones y entre a la ENAT (Escuela Nacional de Arte Teatral), continué con mis estudios ahora como actriz y fue ahí cuando Claudia Ríos me invita a trabajar en una obra llamada Las Gelatinas, que fue un proyecto muy importante en mi vida. Fue un momento bien creativo, porque me permitió estar actuando en teatro, seguir con mi formación como actriz y además tenía la oportunidad de continuar bailando en coreografías, fue un momento de plenitud.


Y el cine, ¿en qué momento lo encuentras o te encuentra?

No lo sé, gracias a las Gelatinas me invitan a hacer un corto con Ana Guevara para las Olimpiadas de Atenas, ese fue mi primer acercamiento con el cine. Seguí haciendo algunos cortometrajes hasta que me encuentro con Micaela en Desierto Adentro (Rodrigo Plá, 2008).

Esa oportunidad me llego, yo estaba en un año sabático resolviendo cuestiones de mi vida y en ese momento decido ser adjunta de un maestro, estaba dando clases y en la cafetería de la escuela me encuentro con Elisa Miller (Vete más lejos Alicia, 2010) quién me invitó a realizar un casting, pese a que el perfil era el de una persona más joven que yo. Hice dos call backs hasta que me avisaron que el personaje era mío.

Teniendo una formación teatral, ¿cómo es tu relación con la cámara?

Muy natural, entiendo a la cámara. Desde el primer momento, creo que por escuchar a otras personas hablar sobre sus experiencias como actores, entendí el tipo de trabajo que se requiere. Toda la energía que tienes que utilizar para actuar en teatro, en cine lo tienes que contener y lo hice, no me lo pregunte, estaba. Con el paso del tiempo para aprender más, lo que hago es verme, pero no en el momento del set, nunca me veo cuando estoy filmando, porque corres el riesgo de empezar a juzgarte y no dejas que las cosas sucedan; sino después me observo, ese es mi entrenamiento. Cuando me veo me pregunto qué tanto hay de verdad ahí, aprendí a desarrollar una técnica personal.

Cuando hablo de técnica me refiero no solo al conocimiento de saber a dónde mirar o conocer los ejes, sino que a veces el cuadro es tan cerrado, que por más que estés sintiendo debes ser consciente de cómo manejas tus recursos expresivos, a veces solo basta con un bajar la mirada o un gesto con las manos. Los personajes más interesantes son aquéllos que no muestran por lo que están pasando, no son obvios; pero el público si tiene que entender claramente su historia, sus emociones, por lo que pasan. Las mejores actuaciones no son donde un actor llora y se desagarra, sino en donde hay un trabajo en decir con el cuerpo lo que no puedes decir con las palabras.

¿Como preparas  a tus personajes?

 
Yo no puedo construir un personaje si no es a partir del cuerpo, de sus sensaciones físicas. Para mí, es básico encontrar en mi cuerpo las resonancias, las emociones de mis personajes aunque la cámara no lo registre. Hacer una pequeña acción mientras se filma la escena me ayuda a mostrar el universo interno, por ejemplo en el personaje que hice en La Zona (Rodrigo Plá, 2007), durante el interrogatorio, mi personaje atraviesa por un momento crítico, decidí durante la secuencia traer una servilleta en las manos y apretar la mandíbula. Eso me ayudo mucho,  fue una aportación mía desde la intuición.


También con el vestuario, para mi es importantísimo; cuando se puede trato de estar muy vinculada con la gente de vestuario; por ejamplo con Micaela propuse la manera en que usa su rebozo, por la época las mujeres tenían que llevar esa prenda, pero por el carácter del personaje, que es una chava libre que siempre anda corriendo, trepandose en los árboles, no podía llevar el rebozo de forma convencional, así que propuse llevarlo amarrado en la cintura, eso lo pensé al momento de estar realizando las pruebas de vestuario. En Días de Gracia, se manejaron los vestuarios por colores a partir de lo que son los personajes, además ahí lleve una prótesis de embarazo y de busto que pesaba muchísimo, obvio, me ayudo al momento de conectar con el personaje al momento de caminar, de moverse, de hacer actividades, todo el tiempo sudaba, me metió en el universo de Maxedonia.


Ya en el set con los directores siempre estoy preguntando, no me quedo con dudas -casi siempre me contestan-, pregunto lo que quieren decir con tal o cual cosa, es difícil encontrar los tiempos para trabajar de esta manera pues no hay muchas lecturas, pero afortunadamente me ha tocado estar con directores muy comprometidos con su quehacer, por ejemplo con Rodrigo Plá (La Demora, 2012)  su visión es tan exacta y  particular de lo que quiere hacer que en tres palabras entiendas lo que busca. Con Ignacio Ortiz para El Mar Muerto (2010), fue un casting como de dos meses, eso lo tome como ensayos y me permitió entender que es lo que quería. Con Everardo Gout (Días de Gracia, 2012) -me parece desde mi experiencia-  es uno de los mejores, tiene una capacidad de escucharte, de apasionarse con tus propuestas, de construir  a partir de lo que tu propones; pero te pone límites, le da  forma a todos los impulsos que los actores proponemos, es brillante. Con él estas en constante retroalimentación, te manda imágenes, te pone música, te comparte lo que ve y escucha para que juntos construyamos la escena, tiene la capacidad para poder crear relaciones, Everardo te presenta a tus compañeros  y de alguna manera extraña terminas creando lazos de amistad, tiene una maravillosa luz que hace que termines siendo amigo de las personas.


Eileen interpreta a Maxedonia en Dias de Gracia

¿Cómo eliges tus proyectos?
No sé, creo que busco verdad y pasión en las propuestas, en todo. Siempre lo digo tuve la maravillosa y cruel oportunidad de hacer una película (Desierto Adentro) con uno de los guiones más hermosos que he leído en mi vida, me toco interpretar a un personaje tan bien construido, que al final crees que todas las películas podrían ser así y lamentablemente no sucede muy a menudo, pero apuesto en los proyectos por buscar nuevas experiencias.




¿Cómo te relacionas con el guión?

No me relaciono –risas- ; leo el guión una vez, después dejo pasar un tiempo y cuando está próxima la fecha de filmar, lo leo obsesivamente, hago un trabajo de mesa yo sola o con el director si hay la oportunidad. Lo suelto y dejo que la imaginación haga su labor. Durante el rodaje lo tomo como una guía para recordar cómo va la historia, si es tal secuencia, pero no más. Porque si me amarro al guión - muchos directores cambian  cosas durante el proceso de filmación-, no me dejaría conducir por su propuesta, podría caer en la necedad de preguntar pero si el guión marca esto o aquello; al final todas las propuestas que desarrollo parten siempre del guión.


Y ¿qué opinas de la improvisación, la utilizas en el set?

Si la utilizo, es importante, la improvisación tiene que ser algo natural, no es bajo la consigna de ver que es lo que se te ocurre, sino es algo que te llega desde la intuición, lo propones al momento de estar en el set, en función de ver como se está desarrollando el trabajo y como aporta para contar esa secuencia. Sobretodo improviso a nivel de gestos, no hablo de la máscara, sino de los gestos de las manos, del cuerpo, de los signos.


¿Cuándo termina un rodaje, que sigue en el proceso, como te desprendes de tus personajes?

Creo que nunca me desprendo de ellos, porque me queda esa experiencia emocional, para mi actuar es tener experiencias emocionales, obviamente me desprendo de las manías que me hacían llegar al personaje, eso no me importa, que se vayan. Lo que me importa es quedarme con haber sentido por un segundo una situación que tal vez nunca me va tocar vivir.


¿Sientes algún tipo de responsabilidad al ser una de las actrices jóvenes más reconocidas por la crítica?


El reconocimiento no me implica una responsabilidad - al final los premios son caricias al ego-, la verdadera responsabilidad es con mis personajes. No me permito dejar  un personaje mal, para mí es muy importante un personaje, yo empecé a ser actriz, porque me di cuenta que veía algo ahí que me hacía sentirme acompañada en la vida, y eso busco. El mejor halago que me pueden decir no es que bien lo hiciste o que bonita te veías; sino me hiciste recordar  o me llevaste a sentir que no soy el único que ha pasado por tal situación, eso es lo más bonito.

¿Para ti ser actriz mexicana en estos tiempos significa?

Una responsabilidad de ser congruente conmigo misma. Si un actor es congruente con lo que dice y con lo que hace, tal vez no te guste, pero si es honesto le va llegar a la gente y tal vez haya alguien que diga, yo quiero ser honesto, porque no lo intento, empezaría un cambio.  Un actor tiene la responsabilidad de informarse de su realidad, de no vivir en su esfera. Hay que ser comprometidos.

Yo actúo para que la gente se sienta acompañada, para que se pueda identificar con lo que ven en pantalla, sin el afán de educar a nadie, yo no le voy a decir a la gente como vivir su vida, yo lo único que puedo hacer es compartir mi trabajo, solo eso y nada más.


NOTA: El día 2 de Junio se realizó la 54a entrega del premio Ariel otorgado por la AMACC, la ganadora como Mejor Actriz en Coactuación Femenina fue Eileen Yañez por su trabajo en Días de Gracía. Con esto se une a la selecta lista de actrices en obtener doblemente este reconocimiento.


Ciudad de México, 23 de Mayo 2012
Col. Roma


sábado, 19 de mayo de 2012

Semana 6: jugando a construir un rompecabezas








 


Todo inicio tiene un fin, en este caso, llegamos a la sexta semana de entrenamiento y es momento de finalizar esta parte del proceso. Hablo en plural porque como bien dije, esta experiencia ha sido colectiva. Durante este ciclo hemos aprendido, conocido, jugado y exprimentado la sensación de lanzarnos al vacío desde cero. Construimos historias partiendo del recurso más valioso con que contamos los actores: nuestro cuerpo, nuestro instrumento, nuestra imaginación, en pocas palabras nosotros mismos.

Hemos asimilado estructuras que nos ayudan a desarrollar historias; estamos entrenando a nuestra mente a ser más ágil, rápida, precisa y definida. Trabajamos con nuestras ansiedades y tensiones para poder construir, para ser certeros y  para no olvidar todos los elementos que juegan al momento de improvisar.




Nos abrimos a las posiblidades de expresarnos a partir del sí. Desarrollamos narraciones aceptando las propuestas del otro, compartimos universos, generamos espacios, atmósferas, propiciamos relaciones, niveles en esas relaciones, encontramos las maneras de manifestar nuestras ideas.


Estamos aprendiendo a desarrollar la acción dramática, a trabajar los temas de las historias a partir de los detalles. Intuimos cuando una escena caduca para dar paso a otra tanto en tiempo como en espacio, también probamos la contraparte de estar en una escena vencida y trabajar en sostenerla. Estamos desarrollando nuestra dramaturgia.



Nos reímos con las historias planteadas, sudamos cuando nos perdíamos en las ficciones, nos metimos en problemas. Encontramos gozo en lo inesperado, encontramos las diferencias entre propuestas y ocurrencias, pensamos en las estrategias para cumplir nuestros objetivos y cedimos cuando era necesario en pos de las historias.

Miramos al pasado para construir a partir de él, nuestras miradas se nublarón cuando quisimos ver al futuro. Tomamos decisiones para determinar los rumbos de las historias, vislumbramos desenlaces, se nos agotaron las ideas al querer imponer nuestra propuesta. Nuestros sentidos estuvieron alerta y escuchamos lo más que podíamos. Estuvimos en el aquí y ahora, habitamos nuestros presentes.



Improvisamos solos, en duetos, en tríos, en comunidad. Se contaron historias de peces, de familias, de amigos, de parejas, de extraterrestres, de objetos. Se construyo libremente, acotado, con preguntas, con frases. Jugamos y jugamos, lo disfrutamos. Encontramos respuestas y salimos con muchas preguntas.



El actor como constructor de ficciones en el espacio vacío -como bien lo dice Peter Brook- es la tarea a la que nos enfrentamos en cada sesión durante este entrenamiento, así como lo enfrentamos cada día en la escena o en un set. Aunque la cotidianeidad y los tiempos nos hagan olvidar con bastante frecuencia que lo único que se necesita para que suceda un acto de ficción es un actor y un espectador. 




Improvisar es apelar a la naturaleza de un actor como creador, como dramaturgo y como director. Integra su inteligencia -la personal y la escénica-, pone en alerta su sensorialidad,  utiliza el campo creativo en su máxima expresión y sobretodo dota a quién la desarrolla de una generosidad para construir con el otro a favor de las historias, es pues un ejercicio de comunión en el sentido profundo de la palabra.




 Me gustaría concluir esta bitácora con un apunte que escribi en referencia a este gran rompecabezas sobre lo que significa para mi,  Improvisar: 




 

  



" Lo espontáneo es la vida, carece de una  estructura , sin embargo para que podamos generar vitalidad en la ficción, es necesario ayudar a nuestros recursos expresivos para que faciliten esos momentos. El entrenamiento es quién nos dotará de las estructuras para mantenernos alertas en el presente, para sensibilizarnos con nuestro instrumento, para ayudarlo a la creación de momentos verosimiles en la ficción. Cualquier predisposición o anticipación  en las historias es un engaño al proceso creativo de un actor. La Tecnica de Improvisación es una herramienta que dota a un actor de autonomía en los procesos creativos. Lo complejo radica en que la técnica necesita de un entendimiento profundo por parte del creador sobre su entrenamiento, sobre su actoralidad, de lo contrario se corre el riesgo de perderse ante la riqueza y generosidad de esta herramienta".


 Improvisar requiere de una madurez  y disciplina para favorecer los actos de creación en un actor. Improvisar durante este tiempo ha sido recuperar la alegria por jugar, por crear  desde la generosidad, desde el compartir. 



Integrantes del grupo de Improvisación Teatral, Ciudad de México 2012.




Ciudad de México, Mayo 2012